¿Qué preferirías… Talento o GRIT?

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Imagina que tienes que completar una misión muy importante en la vida o superar un reto grande. Para ayudarte, el genio de la lámpara maravillosa te ofrece uno de dos súper poderes: Talento o GRIT.

El talento es una capacidad intelectual sobresaliente, una habilidad que te permite aprender cosas con facilidad o una destreza fuera de serie para desempeñar cierta actividad.

GRIT es una combinación de perseverancia con pasión, un tipo de comportamiento obediente y disciplinado necesario para el cumplimento de metas de largo plazo, un esfuerzo sostenido.

¿Cuál escoges?

El talento sin lugar a dudas es muy atractivo.

Cuando vemos a un virtuoso del piano, a un deportista de alto rendimiento, a un acróbata parado de manos sobre delgadísimos cilíndros a 5 metros del piso o cuando alguien hace algo que parece imposible de explicarse, tendemos a pensar que viene de otro mundo, que es un ser especial.

Decía el filósofo Nietzsche que cuando las personas nos enfrentamos a lo perfecto preferimos atribuirle cualidades mágicas. Escogemos el misterio y lo divino sobre lo mundano. No cuestionamos qué hay detrás de eso que nos roba el aliento. No nos preguntamos, por ejemplo, cómo una bailarina logra sostenerse en la punta de un dedo al mismo tiempo que gira a toda velocidad o qué hay detrás de la interpretación majestuosa de un saxofonista.

Cuando nos enfocamos en el talento perdemos de vista otros factores importantes, entre ellos, el GRIT o esfuerzo sostenido. Olvidamos que las horas de práctica, el entrenamiento deliberado y la experiencia llevan a la excelencia.

¿Conoces a Stephen Curry, jugador del equipo de basquetbol Golden State? Es uno de los tiradores de tres puntos más destacados en la historia del deporte. Mete canastas desde ángulos imposibles, en situaciones comprometidas y, además, lo hace parecer fácil, como si todos pudiéramos hacerlo.

Tiene un enorme talento, pero no es lo único.

Detrás de la magia que despliega en la cancha Stephen Curry hay toda una rutina de entrenamiento. Este jugador lanza alrededor de 2,000 tiros por semana: mínimo 250 tiros al día y 100 antes de cada juego.

Dice Angela Duckworth -investigadora líder en el tema- que el talento es importante, pero el esfuerzo sostenido o GRIT cuenta doble.

Según esta autora, el talento determina qué tan rápido mejoran nuestras habilidades cuando invertimos esfuerzo. En este sentido, alguien con mucho talento para dibujar avanzará más con la práctica que alguien con menos talento. Por otro lado, el esfuerzo construye habilidades y, al mismo tiempo, las hace productivas. Logramos cosas cuando desarrollamos nuestros talentos con esfuerzo.

Sin esfuerzo, nuestras habilidades, dones o talentos son únicamente potencial no utilizado; no son más que lo que pudimos hacer, pero no hicimos.

El esfuerzo sostenido en el tiempo –la consistencia- hace la diferencia.

¿Cuántas veces iniciamos algo para luego abandonarlo? Compramos un tapete de yoga, lo usamos una semana y luego es una cosa más que acumula polvo en el closet. ¿Cuántos instrumentos musicales, bicicletas estacionarias y pinceles están abandonados en algún lugar de nuestras casas?, ¿Cuántas veces has sentido tristeza al ver que una persona decide no explotar sus talentos?

Podemos pensar en varias combinaciones interesantes…

La primera es talento sin esfuerzo… un desperdicio. La segunda es esfuerzo sin talento… el trabajo te pone en juego, te permite mejorar y avanzar. La tercera es talento más trabajo… aquí es donde sucede la magia.

Con modestas habilidades cada uno de nosotros tenemos una oportunidad. No necesitamos tener genes especiales ni ser genios para lograr cosas o destacar en ciertas áreas. Podemos, incluso, vencer a los más talentosos si es que nosotros hacemos el trabajo y ellos no.

¿Qué erigirías entonces, talento o GRIT?

No sé tú, pero si yo tuviera que completar una misión muy importante en la vida me quedaría con GRIT. Aunque pensándolo bien… los genios usualmente ofrecen tres deseos, entonces… escogería talento, GRIT y todavía me quedaría un deseo más.

El anti GRIT

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Hoy me voy a correr el riesgo de opinar poniéndome a tono con la clásica frase… “las cosas ya no son como antes” y que entre líneas invariablemente sugiere que las cosas antes eran mejor.

Hace unos años, cuando mis hijas empezaron a jugar basquetbol en el equipo del colegio, descubrí un cambio en las reglas del juego que me inquieta hasta el día de hoy. Ni el paso del tiempo, ni la repetición me han permitido asimilarla o encontrarle las bondades que dicen que tiene. Me hace corto circuito cada vez.

La regla dice que si un equipo le va ganando al otro por 20 puntos, el marcador se apaga o se esconde.

La primera vez que desenchufaron el tablero electrónico pensé que se había descompuesto. Le dije a la mamá sentada junto a mi: “mira, algo le pasó al marcador” y ella me respondió: “no le pasó nada, lo apagaron porque nos están patizando”. ¿Qué?

Se supone que con esta regla protegemos los sentimientos y la motivación de los deportistas.

¿Será?

A mi algo me dice que la cosa no va por ahí y que el antiguo método -él que nos tocó a las generaciones pasadas- es mucho mejor para desarrollar la resiliencia y formar el carácter de nuestros hijos.

Desde mi punto de vista, desaparecer el marcador cuando el equipo rival gana por cierta cantidad de puntos, manda los siguientes mensajes: “game over”, “no hay más que hacer”, “hemos perdido la esperanza en ustedes”, “ya da lo mismo”, “tiren la toalla”.

Me parece más honroso abandonar la cancha con un marcador espantoso en contra que con un marcador fantasma.

La resiliencia o capacidad para superar adversidades forzosamente arranca de la realidad sin camuflajes. ¿Cómo nos levantamos de una derrota y aprendemos de ella si no es dándole la cara?

¿Por qué tenemos tanto miedo los padres a dejar que nuestros hijos se revuelquen con la vida tal y como es? ¿Por qué hacemos hasta lo imposible para evitar que prueben el sabor de la desilusión, el fracaso o la frustración?

Estamos dejando sobre la mesa oportunidades para que nuestros hijos aprendan cómo trabajar duro para alcanzar objetivos difíciles, cómo dar su mejor esfuerzo, cómo ganar y perder decorosamente.

Una de las quejas más frecuentes ahora en las empresas es que los jóvenes no toleran ni las dificultades, ni las incomodidades, renuncian a la primera de cambios, andan por los pasillos necesitando reconocimientos por llegar a tiempo y creyéndose merecedores del mundo sólo por que sí.

La evidencia comienza a mostrarnos que con las mejores intenciones estamos criando niños sin recursos o habilidades para la vida, “sin calle”. Queremos hacerlos sentir especiales y felices a cualquier costo en el corto plazo, sin darnos cuenta que con esto podríamos estar comprometiendo su felicidad de largo plazo.

Levanta la mano, por ejemplo, si en las fiestas te avientas a recoger los dulces que caen de la piñata para dárselos a tus hijos, si controlas sus grupos de amigos, si les resuelves todos y cada uno de sus problemas, si te le has lanzando a la yugular a un maestro por haberle llamado la atención a alguno de tus niños.

Las cosas han venido cambiando de unos años para acá. Ahora los diplomas y medallas son para todos. Quien no saca un premio por calificaciones notables, lo saca por ser buen ciudadano o por ser muy simpático.

Hace unas semanas dediqué un artículo al tema de GRIT. Sigue este vínculo si quieres conocer más sobre este concepto.

Con GRIT asociamos frases del tipo “no rendirse”, “resistir frente a la adversidad”, “continuar a pesar del fracaso” y la ciencia ha descubierto que está detrás de la mayoría de las historias de éxito.

Caroline Adams Miller define GRIT como el tipo de comportamiento obediente y disciplinado necesario para el cumplimento de metas de largo plazo, eso que nos hace continuar a pesar del fracaso.

Me pregunto… ¿Y cómo van a aprender a desarrollar el GRIT nuestros hijos si no los dejamos practicar ni siquiera en la cancha? ¿Si atravesamos la ciudad para llevarles el uniforme que olvidaron –porque no lo empacamos nosotros en la mochila- en lugar de dejar que los pongan a correr 10 vueltas?

A mi me gustaría dejar encendido el marcador, me gustaría más enviar el mensaje de que el juego no se acaba hasta que se acaba y mientras tanto hay que luchar. Apagar el tablero o esconderlo debajo de la mesa me parece muy anti GRIT.

¿Tu que opinas?

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Y tú… ¿Tienes GRIT?

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La semana pasada me dediqué a explorar un concepto que ha venido ganando terreno dentro del área de la Psicología Positiva y del que cada vez escucho más: GRIT.

GRIT es una de las características que mejor pronostican quién logrará un objetivo y quién no. Además, ayuda a predecir quién lo hará mejor.

Si alguien te preguntara: ¿Quién es exitoso y por qué? La respuesta que tendrías que dar sería… “los que tienen más GRIT”.

La palabra GRIT está en Inglés y no tiene traducción exacta al español, entonces la conservamos tal cual.

Con GRIT asociamos frases del tipo “no rendirse”, “resistir frente a la adversidad”, “continuar a pesar del fracaso”.

Angela Duckworth, una de las investigadoras líderes en el tema, explica en su conferencia de TED, que GRIT es “aguante, es comprometerte con tu futuro cada día, no por un día, no por una semana, no por un mes, sino por años”.

Caroline Adams Miller, también investigadora del tema, define GRIT como el tipo de comportamiento obediente y disciplinado necesario para el cumplimento de metas de largo plazo.

A todo lo anterior… ¿Qué es GRIT?

GRIT es una combinación de perseverancia y pasión.

La perseverancia tiene que ver con la disposición que tenemos para trabajar duro de manera sostenida en el tiempo. Incluye un sentido de dirección, determinación, esfuerzo y resiliencia.

Para tener GRIT es fundamental tener pasión. Generalmente asociamos la pasión con entusiasmo, euforia o intensidad.

Sin embargo, cuando se trata de alcanzar nuestros sueños o ser exitosos en el cumplimiento de nuestras metas de largo plazo, pasión más bien se refiere a compromiso y consistencia en el tiempo.

“Trabajar en algo que te importa lo suficiente como para mantenerte fiel. No sólo enamorarte de lo que haces, sino permanecer enamorado de lo que haces”.

La pasión relacionada con GRIT tiene que ver con aquello que quieres lograr en la vida, la razón por la cual te levantas cada mañana; está asociada a lo más importante para ti, es una filosofía de vida que te da dirección.

Cuando las cosas se ponen difíciles o las soluciones nos evaden, la pasión y la perseverancia son los motores que nos impulsan a continuar.

¿Quieres saber si tienes GRIT?

Aquí tienes un vínculo a la escala de Angela Duckworth donde puedes descubrir qué tanto GRIT tienes.

Una de las primeras preguntas que surgen ante características personales como el GRIT, es si son genéticas –las traemos programadas de fábrica- o podemos entrenar para desarrollarlas?

GRIT tiene un componente genético, pero también es un músculo que podemos fortalecer y hacer crecer.

¿Cómo podemos aumentar nuestros niveles de GRIT?

Angela Duckworth y Caroline Adams Miller describen detalladamente en sus libros “GRIT” y “Getting GRIT”, respectivamente, las características que distinguen a los campeones en GRIT, así como ideas que las personas podemos poner en práctica para aumentar nuestros propios niveles de GRIT.

Te comparto un resumen de los ingredientes de la mezcla del GRIT, según las dos autoras. Si quieres conocer estrategias puntuales para trabajar en cada uno de los siguientes puntos te recomiendo mucho sus libros.

Interés (pasión). Estamos más satisfechos con nuestro trabajo y nuestras vidas, cuando lo que hacemos está alineado con lo que nos interesa. Siguiendo nuestra curiosidad y explorando aquello que llama nuestra atención, podemos descubrir nuestra pasión –ingrediente fundamental del GRIT-.

Práctica (perseverancia). Una manera de ser perseverante es teniendo la disciplina para intentar ser mejores en lo que hacemos cada día, resistiendo a la comodidad y saliendo de nuestra zona de confort. Una práctica deliberada requiere de un objetivo claro que te obligue a estirarte, concentración, esfuerzo, retroalimentación informativa e inmediata, repetición con reflexión y refinamiento.

Propósito. Propósito es la intención de contribuir al bienestar de los demás y nutre nuestra pasión con la convicción de que lo que hacemos importa. Un interés sin propósito es prácticamente imposible de sostener en el tiempo. Resulta útil pensar qué nos motiva lo suficiente como para dedicarle tiempo, energía y esfuerzo, sobretodo, cuando las cosas no estén saliendo como queremos. Una pregunta interesante que puedes hacerte es la siguiente: ¿Por qué estás dispuesto a batallar?.

Metas personales. Las metas retadoras son importantes pues canalizan nuestra energía, pasión y nos dan sentido de dirección. Las personas que tienen GRIT auténtico son aquellas que establecen metas personales desafiantes; como dice Caroline Adams, si las metas fueran fáciles, el GRIT saldría sobrando. Si quieres explorar un poco más sobre cómo definir metas personales sigue este vínculo.

Felicidad. Cuando nos sentimos felices tenemos acceso a nuestros recursos personales de mejor calidad –resolvemos problemas más complejos, retenemos y recuperamos más rápido la información, detectamos oportunidades, funcionamos mejor-. Esto agiliza el cumplimiento de nuestros objetivos. Es más fácil ser exitoso, cuando trabajamos primero en ser felices.

Tomar riesgos. Las personas con GRIT generalmente toman riesgos porque se saben auto-eficientes. Tienen confianza en que lograrán resolver los retos que aparezcan en el camino hacia la meta. No es que no tengan miedo, más bien es que no visualizan un escenario donde no puedan salir adelante.

Humildad. La humildad intelectual tiene que ver con mostrar curiosidad, disposición para aprender de los demás, vulnerabilidad, capacidad para recibir retroalimentación y apertura para escuchar ideas nuevas o diferentes. La postura de sabelotodo no alcanza para mucho.

Paciencia. Detrás de casi todas las historias de éxito hay muchos intentos, muchos rechazos y muchas fallas. Completar metas personales importantes y alcanzar sueños toma tiempo. Requiere de paciencia Cuando nos topamos con una persona muy exitosa –empresarios, deportistas, artistas, músicos, líderes mundiales- tendemos a quedarnos con la foto final y nos olvidamos de ver la película entera.

Esperanza. El tipo de esperanza que tienen las personas con GRIT no tiene nada que ver situaciones que se resuelven como por arte de magia ni con suerte. Es una esperanza compuesta por los siguientes elementos: un destino, un mapa, habilidad para superar obstáculos o resolver imprevistos en el camino, confianza en los recursos y capacidades personales.

La ciencia demuestra que el GRIT es la razón detrás de todas esas historias personales de éxito que nos inspiran.

La buena noticia es que podemos desarrollar esta habilidad en nosotros mismos, nuestros hijos, estudiantes, y en las personas con quienes trabajamos.

Cualquier persona que ande persiguiendo un sueño necesita una buena dosis de GRIT.

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