Escribamos Juntas (contra el cáncer de mama)

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El artículo de esta semana viene en tono rosa y está dedicado a la Fundación El Mundo Escribe A.C., a mis compañeras consejeras, a las talleristas, a los voluntarios y, sobre todo, a las mujeres que forman parte del programa Escribamos Juntas.

Hace unos dos años recibí una invitación para formar parte del inspirador equipo de la Fundación el Mundo Escribe A.C., una asociación que promueve la escritura como herramienta de vida, para que las personas desarrollen su potencial creativo en beneficio propio y de los demás.

Uno de sus más valiosos y hermosos programas se llama Escribamos Juntas. Esta iniciativa está dirigida a mujeres con padecimiento de cáncer de mama en cualquier etapa de la enfermedad y tiene como objetivo facilitar que las participantes encuentren en la escritura una estrategia de autoconocimiento, manejo de emociones y crecimiento personal.

Escribamos Juntas es un taller organizado en 4 módulos que constan de 4 sesiones de 2 horas con una frecuencia semanal. Existen ocho diferentes sedes en la Zona Metropolitana de Monterrey, donde grupos de mujeres que han sido directamente tocadas por el cáncer de mama se reúnen a escribir.

Pero resulta que no sólo escriben.

La labor que hacen las talleristas y las participantes es imposible de calcular con cifras. No hay número que alcance para medir la manera en que se conectan los corazones de quienes integran un grupo.

Escribamos Juntas provee un espacio donde todas las emociones son bienvenidas y atendidas con cariño y compasión. En la privacidad de la hoja en blanco, cada mujer tiene la oportunidad de expresar sus temores, anhelos, pruebas superadas, reclamos, preguntas, recuerdos, pensamientos. Se desarrolla entre ellas un sentido de camaradería y confianza pues ahí todas hablan la misma lengua. Juntas y acompañadas se dan permiso de poner en voz alta todo lo que se guardan en casa para proteger a su familia del dolor. Porque sí, al mismo tiempo que ellas libran su batalla en silencio, cuidan de los suyos mostrándose fuertes, cumplen con sus deberes y brindan consuelo.

Escribamos Juntas es un espacio que permite a cada mujer abandonar por un rato el mundo de la enfermedad, de los hospitales y los doctores para entrar en el paraíso de las letras, de sus letras. Acomodan prioridades, reconocen lo verdaderamente importante, comparten sus testimonios y sabiduría.

Les comparto dos bellísimos ejemplos…

“Un refugio de paz… un abrazo de complicidad… un espacio de verdadera empatía… una pausa al remolino de las emociones… un espejo sin juicio… un apapacho de hermandad…” -Paty G.

“Sanar las heridas del alma, compartiendo los escritos, reconocer que soy más fuerte, que dejé de llorar tan fácilmente, que la empatía con el grupo nace del corazón y te fortalece en el tiempo que falta por vivir en este camino de espinas. Compartir los avances y logros es maravilloso por hablar el mismo idioma. Definitivamente agradezco de corazón el llegar al grupo en el momento en que me tocó. Escribir ha sido la terapia más sanadora en esta batalla contra el cáncer” -Milagros V.

Se convierten en amigas, escritoras y autoras de su propia vida. En mayo de 2019 la Fundación El Mundo Escribe A.C. recopiló, editó y publicó el libro “Escribamos Juntas” con los textos de 60 mujeres, que luego asistieron a la presentación, autografiaron y dedicaron el libro a sus familiares y amigos. Fue una noche especial y transformadora para todos los que estuvimos ahí.

Hoy aprovecho para agradecer a la Fundación El Mundo Escribe la oportunidad que me da de formar parte de este proyecto. Ha sido muy enriquecedor e inspirador para mí.

Aprovecho también para invitarte, a ti lector, a conocer más de este proyecto. Mi deseo es que no lo necesites, pero quiero decirte que Escribamos Juntas es un recurso valioso para hacerle frente al cáncer de mama. Si conoces a alguien que haya pasado por esta enfermedad o actualmente esté librando esta batalla acércala a la Fundación El Mundo Escribe.

Te dejo su contacto…

contacto@elmundoescribe.org

P.D. Agenda tu revisión anual o invita a las mujeres en tu vida a que lo hagan. La prevención y la detección temprana hacen la diferencia.

Unidas Contigo

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El artículo de esta semana viene en tono rosa y está dedicado a mi queridas amigas de Unidas Contigo, a quienes estimo y admiro profundamente.

Hace casi dos años conocí a tres personas encantadoras que se registraron en uno de mis talleres sobre herramientas para la felicidad. Venían de parte de Unidas Contigo, una Asociación Civil sin fines de lucro, conformada por mujeres sobrevivientes al cáncer de mama y voluntarias.

El objetivo principal de Unidas Contigo es dar apoyo emocional a mujeres diagnosticadas con cáncer de mama, así como fomentar prácticas de detección oportuna. Las sobrevivientes ahora voluntarias, comparten sus testimonios para contagiar esperanza a quienes actualmente luchan contra esta enfermedad.

Su trabajo es increíble. Según datos de su página de internet, al día de hoy, han atendido a 617 personas y creado 107 grupos de autoayuda.

Aunque a mi,  lo que más me gusta, es esa labor que hacen que es imposible de calcular con cifras. No hay número que alcance para medir la manera en como tocan los corazones de quienes se integran al grupo.

Unos meses después de aquel taller donde conocí a las tres guerreras que mencioné al inicio, recibí una llamada de una de ellas. Querían invitarme a dar una conferencia sobre felicidad frente a todo el grupo de integrantes de Unidas Contigo. Dije que sí. Luego me llené de ansiedad.

Empecé a sentirme muy inquieta por dos razones. En primer lugar porque entre mi colección de miedos uno de los más importantes es el cáncer y, hasta ese entonces, mi estrategia frente el tema había sido siempre la evasión. La segunda porque no sabía cómo hablar de felicidad en un contexto de adversidad.

Recuerdo claramente lo nerviosa que me sentía el día de la conferencia. Era la primera vez que yo daría un paso de acercamiento al mundo del cáncer de mama y confieso que fue un gran reto para mi. Decidimos bautizar la plática con el nombre “Felicidad en tiempos difíciles”. Tenía claro el ángulo desde el cual abordaría el tema; sin embargo, no sabía exactamente cuál sería el ánimo de las participantes, ni cómo recibirían la idea.

La experiencia fue totalmente diferente a como la había imaginado. Al entrar al lugar me encontré con mujeres sonrientes, cariñosas, llenas de buena vibra, echadas para adelante, generosas y acogedoras. Me sentí bienvenida al instante. Rápidamente entendí que a nadie le hacía más sentido hablar de felicidad, gratitud y la importancia de nuestros lazos sociales que a ellas. Me llevé una buena lección.

En Unidas Contigo las herramientas de la felicidad están en uso constante.

Proveen un espacio donde todas la emociones son bienvenidas y atendidas con cariño y compasión. Practican la gratitud resaltando las cosas buenas de la vida, lo que sí pueden hacer, los avances, las batallas superadas. Tienen claro que nuestros lazos sociales son el ingrediente principal de una vida plena, revaloran sus conexiones y se convierten en apoyo para otros. Haciendo trabajo voluntario activan una de las estrategias más poderosas que existen para mejorar nuestro bienestar emocional: la generosidad. Las integrantes de Unidas Contigo son bondadosas con su tiempo, su compañía, su presencia, sus testimonios, su sabiduría. Tienen claras sus prioridades y distinguen lo que es verdaderamente importante. Cantan, bailar y juegan.

Son un verdadero ejemplo y un eslabón valioso en la lucha contra el cáncer de mama. Transforman vidas.

Hoy aprovecho para agradecer a Unidas Contigo la oportunidad que me dan de pasar tiempo con su grupo, aprender y crecer personalmente. Algunos de los abrazos más apretados los he recibido de ustedes. Además me han ayudado a cambiar mi relación con el cáncer de mama… ¡Ya no le saco la vuelta a los chequeos!.

P.D. Agenda tu revisión anual o invita a las mujeres en tu vida a que lo hagan. La prevención y la detección temprana hacen la diferencia.

http://www.bienestarconciencia.com