Las 5 disfunciones de los equipos

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Hace un par de semanas terminé de leer el libro “Las Cinco Disfunciones de los Equipos” de Patrick Lencioni, autor y experto en administración de negocios, particularmente en gestión de equipos de trabajo.

Lencioni argumenta que las empresas fallan en el objetivo de formar equipos consolidados y de alto desempeño, pues con frecuencia caen presas de cinco peligrosas trampas. Para ilustrar cómo se ve cada una en la práctica, el autor utiliza una fábula. Aunque el libro está dirigido al mundo empresarial, me parece que los conceptos son trasladables al terreno personal y familiar.

Te comparto las cinco disfunciones de los equipos.

  1. Ausencia de confianza. Esta nace de una falta de disposición para mostrarnos vulnerables dentro del equipo, familia o relación de pareja. No somos genuinos, no estamos dispuestos a mostrar nuestras debilidades, a admitir errores, a preguntar para aclarar dudas, compartir nuestro verdadero punto de vista. Levantamos una pantalla al exterior para proteger lo que tenemos dentro. Sentimos miedo y resistencia a comunicarnos de manera abierta y honesta. Me vienen a la mente ocasiones en que no compartimos nuestros fracasos con nuestra pareja o hijos para conservar nuestra imagen de superhéroes.

 

  1. Miedo al conflicto. Cuando no existe confianza entre los miembros de un equipo o de la familia, no estamos dispuestos a involucrarnos en un debate de ideas sin filtro. Las conversaciones se mantienen en la superficie, no hablamos de lo importante y llegamos a acuerdos que no están construidos sobre discusiones profundas. Vivimos en armonía artificial. ¿Alguna vez le has sacado la vuelta a una conversación con tu pareja para evitar un conflicto?, ¿Prefieres la “paz” aunque termines haciendo algo que en realidad no quieres hacer?, ¿Caminas de puntitas?, ¿Dejas que tus hijos pasen todo el día metidos en los aparatos electrónicos para que no se enojen?, “Ni le digas a tu mamá porque ya sabes cómo se pone…” El conflicto es importante para tener relaciones sanas, exitosas y de largo plazo. (Sigue esta liga para leer sobre la importancia del conflicto)

 

  1. Falta de compromiso. Si los acuerdos no incluyen nuestro verdadero punto de vista, no están construidos sobre la transparencia de opiniones y las ideas no fueron discutidas con apertura, difícilmente agarraremos boleto. Y sin un compromiso verdadero los esfuerzos se diluyen. ¿Te ha pasado que haces horarios y repartes obligaciones entre los miembros tu familia y nadie hace nada o dejan de hacerlo después de tres días? ¿A quién le toca darle de comer a los perros? “A mi no”, “A mi tampoco”, “Yo les di hace dos días”. Si los planes no toman en cuenta el punto de vista de todos, no funcionan en el largo plazo. Acuerdas que ahora sí saldrás a correr con tu esposa sólo para poder seguir viendo el partido de soccer, aunque sabes que no te gusta ese tipo de ejercicio. ¿Alguna vez has dicho “si” sólo para salir del apuro, sabiendo que tus intenciones son otras? ¿Cuántas de esas veces has cumplido después?

 

  1. Evasión de responsabilidades. La falta de compromiso promueve que los miembros de un equipo o de una familia evadan responsabilidades. Si no existe un plan de acción transparente y los roles no están definidos con claridad, el sentido de responsabilidad y cumplimiento desaparece. Es fácil “aventarle la pelota” a alguien más cuando los objetivos no se cumplen y difícil señalar las conductas que son contraproducentes para el buen funcionamiento del equipo. Hacernos responsables implica reconocer errores, fallas en la ejecución de tareas. “Sí, se me olvidó darle de comer a los perros”, “Llegué tarde a la cena y estuve en el celular todo el tiempo”.

 

  1. Falta de atención a los resultados. Cuando el equipo no se hace responsable de acciones, difícilmente da seguimiento a los resultados. Esta falta de atención con frecuencia surge cuando los miembros de un equipo ponen sus necesidades individuales -ego, desarrollo profesional, reconocimiento- por encima de los objetivos colectivos. El acuerdo es, por ejemplo, pasar tiempo de calidad juntos el fin de semana, pero uno dedica el sábado completo a entrenar, otro a jugar golf el domingo, los demás a salir con los amigos.

 

Los miembros de un equipo de alto desempeño confían unos en otros, participan en discusiones abiertas y están dispuestos a tener conflictos constructivos, se comprometen con las decisiones y planes de acción, se hacen responsables del cumplimiento de los objetivos y se enfocan en la entrega de los resultados colectivos.

Las cinco disfunciones de Lencioni, más que verse de forma aislada deben verse de forma integral. Son parte de un modelo y cuando una está presente, el equipo -la familia o la relación de pareja- está en riesgo.

¿Cómo funcionan tus equipos?