¿Generosidad auténtica o ayuda interesada?

generosity

La generosidad es una de las vías rápidas de la felicidad. Ser generoso físicamente se siente bien, mejora nuestra autopercepción y da sentido a nuestras vidas. Sin embargo practicar la generosidad puede ser un problema cuando hacerlo se convierte en una obligación, damos desbordadamente o ayudamos por las razones equivocadas.

Practicar la generosidad genera felicidad hasta que ésta empieza a sentirse como una carga que no podemos soltar… ¿Te quedas fuera de todos los planes porque el resto de la familia asume que tu cuidarás del enfermo?, ¿Automáticamente te caen miradas encima cuando algo se necesita? Cuando estamos en la posición de ayudador designado sin importar de qué se trata –en la familia, en el trabajo, en la escuela- elevamos nuestras posibilidades de germinar resentimiento y coraje.

Estar en una posición que requiere de ayudar a otros puede ser abrumador y desgastante. Esto es especialmente cierto para las mujeres y las personas en profesiones que por definición asisten a otros –enfermeros, rehabilitadores, etc.- Descuidan sus propias necesidades, dejan su bienestar en último lugar e incrementan su riesgo de experimentar depresión y fatiga crónica.

Excedernos ayudando a los demás también puede ser contraproducente pues reduce nuestra sensación de felicidad y bienestar. Hay una diferencia fundamental entre la generosidad y dar desbordadamente: nuestras verdaderas intenciones.

La auténtica generosidad parte de un corazón pleno y desinteresado, se siente bien y es ligera. Implica que las necesidades personales están satisfechas y sobra energía positiva para dedicarla a los demás.

En cambio, dar desmedidamente no es un acto desinteresado y viene de una falta de capacidad para recibir o pedir lo que necesitamos. Las personas que ayudan compulsivamente generalmente lo hacen desde un corazón vacío esperando ser festejados, recibir atención, mejorar su imagen o ser amados incondicionalmente para siempre. Sacrifican sus propias necesidades y seguido terminan el día sintiéndose exhaustas.

¿Has escuchado la frase “Es mejor dar que recibir”? Me parece que tratando de vivir bajo esta creencia muchas personas terminamos batallando para cuidar de nosotros mismos. Hemos crecido escuchando que para ser una buena amiga, esposa, hijo, colega, vecino tenemos que dar sin reparo; incluso cuando estamos cansados, no tenemos tiempo, dinero o ganas. Cuando damos sin límites y sin recibir apoyo acabamos psicológica, física y espiritualmente drenados o en bancarrota emocional.

¿Cómo saber si estás sobre ayudando? Quizá te identifiques con los siguientes ejemplos o situaciones…

Pagas la cuenta siempre que sales con tus amigos o familiares, pides postre pero comes sólo una cucharada porque lo repartes a todo mundo, haces el trabajo extra porque invariablemente levantas la mano, estás siempre retrasado en tus deberes porque dedicas tu tiempo a resolver los de alguien más, dices que sí cuando en realidad quieres decir que no, estás disponible el cien por ciento del tiempo para quien sea.

A lo mejor te hace sentir importante ser quien da en tus relaciones personales, te sientes culpable cuando alguien hace algo por ti –“soy débil, no puedo solo”-, pones tus necesidades en último lugar, no pides ayuda, das porque quieres recibir algo a cambio –“yo hice esto por ti, ahora me debes”, quieres quedar bien con los demás –“me van a querer más”-, tienes sentimientos de agotamiento, enojo y resentimiento, te sientes decepcionado, frustrado y piensas que la gente se aprovecha de ti.

Dar por las razones equivocadas puede deteriorar nuestras relaciones sociales, que son un ingrediente básico del bienestar. Es posible que ciertas personas quieran explotarte y tomar ventaja de tu disposición para ayudar lo cual te dejará con resentimiento. Puedes incomodar a las personas a tu alrededor si éstas perciben que das para recibir algo a cambio y no con un deseo genuino de ayudar. Puede ser también que al apoyar a alguien –con la mejor de las intenciones- disminuyas su sentido de dignidad y termines haciéndolas sentir mal si no están emocionalmente listas para recibir ayuda.

Entonces… ¿Cómo practicar la generosidad para recibir sus beneficios en términos de felicidad? Les comparto algunas ideas que pueden ser útiles:

Para evitar caer en una generosidad compulsiva –no auténtica- vale la pena hacer un ejercicio de introspección y reflexionar sobre cuál es nuestra verdadera razón detrás ayudar. ¿Están satisfechas mis necesidades emocionales? ¿Ayudo desde un corazón pleno? Es útil cambiar la frase “Es mejor dar que recibir” a “Es mejor dar y recibir”.

Practicar la generosidad aporta a nuestro bienestar siempre y cuando hacerlo sea nuestra elección y no una obligación. Es importante poner límites y, como dice Anne Lamott, recordar que “NO” es una oración completa. Si te sientes muy incómoda diciendo simplemente “no” puedes intentar decir “no… pero”. Por ejemplo, “no puedo pasarme la tarde cuidando a tus niños, pero puedo enviarte comida” o “no puedo ayudarte con este proyecto, pero puedo conectarte con alguien que sí”.

Podemos ser generosos con nuestro dinero, tiempo, presencia, con nuestra atención, palabras y conocimientos. Sin embargo, la ciencia muestra que recibimos mayores beneficios cuando practicar la generosidad nos sirve para conectar con la persona que la recibe. En este sentido, el efecto de pasar tiempo con alguien o hacer trabajo voluntario es más poderoso que donar dinero a obras de caridad en general.

Somos más generosos cuando tenemos tiempo. Si vives de prisa y no te alcanzan los días para hacer trabajo voluntario o participar en actividades que requieran de atención elige dar un micro momento de cariño. Conecta con una sonrisa, un saludo, con tu mirada. Busca realizar pequeñas acciones como abrir la puerta, preguntar ¿cómo estas?, hacer un comentario positivo. Es mejor hacer una pequeña aportación que sentir remordimiento por no ayudar cuando nos gustaría hacerlo.

La generosidad y la felicidad van de la mano. Pocas cosas elevan nuestra sensación de bienestar y sentido de vida como contribuir positivamente en la vida de las personas que cruzan nuestro camino. La generosidad empieza en casa –contigo mismo- y en un corazón auténtico y pleno.

 

46 thoughts on “¿Generosidad auténtica o ayuda interesada?

  1. Para mí la frase de es mejor dar que recibir no es así para mí en el dar está el recibir, muchas veces dar te ayuda a olvidar tus propios penas.

    Pero es definitivo que tu salud está primero y que si tu forma de ayudar compasivamente es para que te valoren o para que te aplaudan, vas a lograr lo contrario vas a terminar haciendo creer a la gente que le ayudas que es una obligación y se olvidan de agradecer

    Muchas gracias por tus artículos

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  2. Yo pienso en el Dar siempre, desde el paso a un peatón, en un lugar que no debería cruzar, aunque no lo niego, a veces si digo, “ni siquiera voltean a dar gracias :). Pero efectivamente lo que me hace sentir bien es dar el paso, una sonrisa a un extraño, alguna compra a una viejita, con poquito o mucho podemos dar. De todos modos creo también que lo que das regresa multiplicado infinitamente!

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  3. Me gusta dar por “”metiche y chismosita” cubre mi dosis de “querer saberlo y estar en todo” 😜 me ha gustado hacer miles de preguntas del porque de las cosas, me gusta opinar (en donde no me llaman también ) y creó firmemente que siempre se puede hacer algo para mejorar el entorno, y así he ido por la vida, desde estudiar derecho, topándome con gente y circunstancias que me han hecho reflexionar que la ayuda, la filantropía y el “dar” para muchos es un “buen negocio”, no obstante, habemos en el mundo personas que ya traemos el chip y la vida nos ha encargado de reuinirnos, he tenido experiencias gratificantes cuando he estado en proyectos donde varios apoyamos a una causa.
    Saludos

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  4. Al reflexionar en la frase “dar sin esperar nada a cambio” creo que es un poco utópica, porque no creo que nadie de algo solo por dar. Entiendo que puede sonar extraño, pero personalmente siento que cuando uno quiere dar, incluso cuando es de una manera desinteresada, espera algo a cambio. Yo, por ejemplo, espero un efecto positivo en los demás, espero una sonrisa en sus rostros, espero que lo que sea que haga o de les sirva de algo. No espero reconocimiento por parte de nadie, ni nada material a cambio, sin embargo considero que cuando doy automáticamente estoy recibiendo algo a cambio, y es el saber que algo positivo nace del dar, tal vez no es inmediato, pero eventualmente sucede.

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  5. En el balance encontramos la satisfacción. Es complicado saber cuando parar, saber cuando es demasiado, saber cuando no es suficiente, saber cuando aún nos queda por dar. La reflexión entra como mediador de la balanza, es la que definirá tu estado emocional, la que te permitirá decir “suficiente” o “tú puedes más”.

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  6. Como lo dije en clase, dar es como sentir que en algo ayudaste, esa satisfacción que se siente es rara pero cuando puedes ayudar y no lo haces es el peor sentimiento porque pudiste hacerlo pero lo ignoraste. En lo personal ese momento en el que prefiero dar en lugar de quedarme con algo es cundo valoro más lo que estoy dando, porque para mi puede que hubiese sido algo que era un pequeño capricho pero para alguien más pudo ser un salva vidas, por pequeño he insignificante que parezca para alguien.

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  7. “Dar sin esperar nada a cambio”. Por mucho tiempo esa ha sido una frase que me ha identificado, porque considero que cuando das desinteresadamente, es cuando más ayuda causarás. Sin embargo, también me ha pasado que hay veces que las personas no quieren ser ayudadas, entonces tu ayuda no es beneficiosa, al contrario, perjudica a ambas partes, a ti porque te desgastas, y ellos porque se incomodan. En muchas ocasiones me ha pasado que las personas se acostumbran a que siempre estaré para ayudarlos, entonces se vuelven dependientes de mi ayuda, lo cual es agotador cuando tengo que concentrarme en sacar mis pendientes adelante.

    Lo ideal es encontrar un balance entre dar y recibir; porque como se dicen, los extremos son malos. Tanto dar mucho como recibir mucho, no es beneficioso, porque alguien sale perdiendo. Es difícil, sí, pero no creo que sea imposible. Es importante permitirnos recibir y aceptar que no siempre podemos ayudar a los demás, sin antes ayudarnos a nosotros mismos.

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  8. ¡Me encantó este artículo!
    Considero que muchas veces nos enfocamos en el servicio que se puede volver monótono y más allá de disfrutarlo lo vemos como una obligación, creo que lo ideal es ayudar, sin embargo también es bueno disfrutar con las personas cercanas a nosotros, con amigos, familia, naturaleza o actividades que disfrutemos y seguir ayudando sin llegar a puntos extremos en donde las personas no valoren lo que hacemos y no tengamos tiempo ni para nosotros mismos.

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  9. “La auténtica generosidad parte de un corazón pleno y desinteresado, se siente bien y es ligera.” Que importante darnos cuenta de donde parte ese deseo de servir, ayudar y compartir con otros, es importante siempre hacer un alto en el camino y reflexionar verdaderamente que nos está llevando a actuar de cierta forma.

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  10. Me sentí identificada con la frase “te sientes culpable cuando alguien hace algo por ti” y es que yo siempre me siento culpable cuando alguien hace algo lindo por mí; me siento forzada ha hacer lo mismo o algo mucho mejor. Por eso sí creo eso que a veces, ser generoso compulsivamente puede llegar a hacer sentir mal o agobiado a aquella persona que recibe la ayuda. Por otro lado, muy buena la frase que dice que “No” es una oración completa…es tan cierto, pero es la oración que más se me complica decir. Por último, sí que yo siempre vivo de prisa, pero estos últimos días he comprobado que dedicar un simple “buenos días” hace mucho la diferencia en mi estado emocional.

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  11. Esa forma de pensar es esencial para no olvidarnos de nosotros en el servicio. En especial, cuando no nos percatamos de que a veces hay razones o motivos tal vez no tan adecuados que nos mueven. Realizar una introspección es importante, para reconocer porque lo hacemos y en que estado lo hacemos. Si buscamos recibir algo, aunque no sea esto un tangible, es probable que nuestro corazon no este en paz porque este esperando un resultado. En cambio, cuando no hay mas un interes genuino por ayudar, nuestro corazon no espera nada de nadie mas que de si mismo. Creo que ayudar por una autentica generosidad es un movil que nos hace mas reales y mas congruentes con nosotros mismos. Me gusto que el artículo tocará ese tema, puesto que a veces uno piensa que sacrificarse no es una manera muy sostenible de ser generosos. Porque al final, la generosidad no da cosas, da partes de ti, pero si no estas bien, ¿que es lo que terminaras dando?

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  12. Es importante recalcar que la generosidad no es obligación y que siempre existe la oportunidad de decir NO a las cosas que no queremos con el fin de que no se quiebre lo estable que es nuestro estilo de vida. No es necesario sobrecargarnos de cosas, sino ser altruistas cuando se pueda y se quiera, y no cuando se “deba”. Muchas veces nos metemos a muchas cosas como proyectos sociales para que la gente nos vea y nos reconozca, cuando también es importante reconocer qué podemos hacer y que no a falta de tiempo u otros factores.

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  13. Me ha pasado que muchas veces estoy tan metida ayudando a los demás que se olvida lo que yo necesito, aunque sean básicas. Me gusto mucho este post porque me pude identificar mucho y mientras los leía me acordaba de unas muy buenas experiencias jajajaja. Pero estoy totalmente de acuerdo con este post, aveces te sientes obligada a servir o hacer algo para los demás en lugar de disfrutarlo…

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  14. Creo que la gratitud y la generosidad empiezan con uno mismo. Yo no puedo ser agradecida con algún tercero si no estoy primeramente agradecida conmigo misma por quien soy, mis habilidades, valores, etcétera. Del mismo modo, hay que cuidar que antes de dar a los demás, nosotros estemos estables y completos. La generosidad empieza con uno mismo: ser generosos con nosotros mismos. Darnos tiempo, espacio, dinero y pequeños actos de gentileza a nosotros, para así poder salir al mundo y regalarles a todos los que nos rodean eso mismo.

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  15. No poder decir que no fue un problema que tuve mucho tiempo y especialmente en preparatoria. El dar era más en sentido de obligación, para mantener cierta imagen de bondad. Con el tiempo, he aprendido a cuidarme pero seguir siendo generoso. Creo que el equilibrio ha sido el correcto y con el cual me he vuelto aun más feliz.

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  16. creo que es muy importante el hecho de no ayudar demás a las personas pues también hay que pensar en uno mismo y darse el tiempo. al darle mucho tiempo a los demás pierdes de vista las cosas que son importantes para ti.

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  17. Estas lecturas me ayudan mucho a reflexionar. Debo de admitir que en ocasiones yo caigo en este tipo de generosidad y cuando me pongo a reflexionar sobre lo que hice, me siento fatal. Aunque estoy haciendo algo bueno por una persona, al final del día no lo hice con desinterés y no fue un verdadero acto de generosidad. Cuando sientes que estás en un situación donde piensas que debes ser generoso (no querer serlo), simplemente te cansas más fácil y de verdad empiezas a odiar a todo el mundo. Hay que hacer más reflexiones así de manera continua porque así evitamos desperdiciar tiempo y energía en actos de generosidad que en verdad no lo son.

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  18. Soy fan de las “pequeñas” acciones como decir buenos días, abrirle la puerta alguien, sonreír, entre muchas otras. Porque la mayoría vivimos a la carrera el día a día; sin embargo, siempre hay tiempo para realizar estos actos de generosidad que le dan un giro a ese momento (tanto para ti como para la persona que lo recibe)… se suman a que sea un buen día.

    También, es muy importante, como lo dice el artículo, ser “generoso” contigo mismo; si no estás bien tú, no puedes darte a los demás. Hay que aprender a decir que no de vez en cuando, porque si lo hacemos de forma comprometida, se pierde la magia de la generosidad. Y es muy buena sugerencia el “no, pero..” porque así no te queda un sentir de que no ayudaste en nada.

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  19. La generosidad y la voluntad de ayudar son cosas que fluyen naturalmente en nuestro ser, por lo que el ser generosos y prestar nuestro servicio a alguien debe ser algo sin obligaciones ni cuerdas que nos aten a nosotros u otras personas.

    Creo que es importante el recordar siempre que no podemos ayudar a otros si nosotros necesitamos ayuda en primer lugar. Nada en exceso es bueno, ni siquiera las cosas buenas en sí, y es importante que no descuidemos aspectos básicos de nuestra persona por tratar de atender los de otros, algo que, en lo personal, me pasa seguido.

    La felicidad que conlleva el ayudar viene en la pureza y sencillez de la acción, y cuando ésta se obliga, el sentido es tergiversado en algo que sólo promueve frustración y reproche interno, afectando nuestro estado anímico en vez de ayudarlo.

    Todos podemos ayudar, pero es importante estar cuestionándonos constantemente si realmente queremos hacerlo.

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  20. Siento que al ser una persona generosa en tu vida diaria las personas pueden pensar que lo serás siempre, y aprovecharse para pedir favores asumiendo que los harás, obligándote a ser generoso todo el tiempo. Personalmente me he encontrado en esa posición varias veces, y algo que me ha ayudado es, como comenta el artículo, ha decir que “no” cuando de verdad no estoy en la disposición de serlo, por alguna u otra razón, pero también dar soluciones alternativas.

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  21. Como católica practicante, tengo como meta utópica el dar desinteresadamente y no vivir conmigo misma en el centro, digo, estamos hablando de que mi héroe se murió de amor por los demás. Entonces, en esta meta tan alta me he encontrado con la realidad de que es necesario saber lo que tengo y lo que puedo dar para poder dar efectivamente y no sólo repartirme en mil pedazos vanamente. El secreto, creo yo, está en hacer el bien sin mirar a quién y hacer lo mejor con lo que se pueda y lo que se tenga.

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  22. Me parece que la generosidad es fácilmente confundida con la aportación monetaria o bien material que estemos dispuestos a dar, sin embargo, creo que es muy prudente recalcar como bien dice el texto que la generosidad no solo respecta a lo anteriormente mencionado, sino que esta viene desde regalar o invertir un poco de tu tiempo, hasta inclusive una sonrisa. Así mismo coincido con mis compañeros en lo que se refiere a que la satisfacción que la generosidad conlleva la mayoría de las veces supera la expectativa.

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  23. Es necesario tener conciencia del porqué hacemos las cosas, de evaluar nuestras intenciones y saber que las acciones deben estar destinadas en un interés genuino y puro en ayudar y no un reflejo de una inseguridad interna de querer recibir un aplauso. Al final todos los reconocimientos externos serán esfumados, en cambio, el reconocimiento de amor interno nunca se va

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  24. A lo largo de esta lectura me he podido percatar de que efectivamente aves damos esperando inconscientemente algo, lo cual realmente no nos satisfacen. Es por eso que en lo que a mi concierne cuando realizamos una acción espontanea realmente desinteresada es cuando la satisfacción y un sentimiento inclusive me atrevería a decir que trascendental surge dentro de nosotros.

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  25. Creo que hay veces en las que hacemos ya las cosas en automático o porque “tenemos” qué hacerlas para vernos bien ante la sociedad, esto último a mí me parece repugnante. Considero que la meta es darte a los demás sin esperar algo a cambio, aunque esto pueda sonar muy utópico. Mi ejemplo es Jesús, él murió por mí y por cada uno de nosotros, y nos ama y nos sigue amando a pesar de que lo odiemos, lo olvidemos, lo maltratemos. Es un amor incondicional, como el de mis papás, que por más que los haga volverse locos, me aman sin esperar que yo los ame de regreso. También pienso que hay momentos en los que debemos ver por uno mismo, no podemos dar algo que no tenemos, y es importante reflexionar, pararnos y decirnos a nosotros mismos “¿cómo estoy, qué necesito, cómo me siento?”.

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  26. A lo largo de esta lectura me he podido percatar de que efectivamente aves damos esperando inconscientemente algo, lo cual realmente no nos satisfacen. Es por eso que en lo que a mi concierne cuando realizamos una acción espontanea realmente desinteresada es cuando la satisfacción y un sentimiento inclusive me atrevería a decir que trascendental surge dentro de nosotros.

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  27. Me veo reflejada en el caso de “dices que sí cuando en realidad quieres decir que no”, pues suelo aceptar pedidos de otros cuando me los hacen en persona y opto por decirles más tarde que no por otros medios como WhatsApp, con tal de evitar confrontaciones directas. Reconozco que aunque esto me resulta más fácil, no es lo correcto ni lo justo para la otra persona, por lo que al día de hoy sigo trabajando en cambiar esta práctica para ser más congruente con lo que siento y con lo que digo.

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  28. En la actualidad muchas veces creemos que no tenemos tiempo de ayudar a los demás, creo que puede ser porque al pensar en ayudar nos vamos a un extremo de querer resolverle la vida a las personas, cuando en realidad, puedes mejorar el día de una persona con un acto sencillo que no te saque de tu rutina. Creo que es cuestión de saber apreciar lo que hacen los demás por nosotros y darnos cuenta de que hay maneras “prácticas” de ayudar.

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  29. Me sirvió mucho leer esta nota puesto que me abrió los ojos en cuestión de varias cosas sobre la gratitud. Entre estas cosas, me di cuenta de que en partes me he llegado a perder a mi mismo y dejar de dar tiempos y momentos para mi por dedicarme en gran parte a actividades y apoyar a los demás. Esta lectura a final de cuentas, me sirve de aprendizaje para darme cuenta de que lo mejor no es solo dar, si no que también hay que preocuparnos por nosotros recibir.

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  30. Me identifico completamente con todo lo que se ha mencionado aquí. Es muy cierto que a veces ayudamos a otros por la necesidad de atención o reconocimiento que tenemos, incluso llegamos a ayudar para que queden endeudados con nosotros. Por experiencia personal me ha pasado que al ayudar de manera excesiva a los demás, me he descuidado a mí mismo. Esto provocando una inestabilidad emocional en mí e incluso malos pensamientos hacia los demás. Mi mayor aprendizaje al leer esto es que a pesar de que es importante ayudar a otros, ayudarse a uno mismo es primero.

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  31. Estoy de acuerdo con el hecho de que debemos de dar de manera controlada, ya que si nos empezamos a exceder puede ser desgastado para el ser humano. Debemos de dar pero con medida.

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  32. Estoy totalmente de acuerdo en el argumento de que se debe ser generoso de manera moderada, ya que esto de no ser así podria ser contraproducente. También creo que el ser generoso de manera excesiva, puede causar cierto abuso por algunas personas.

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  33. Creo que algunas veces cometemos ese error de querer ayudar siempre, que el ayudar a los demás se convierte en una carga pesada para nosotros. Pues el hecho de estar al pendiente de las personas que te rodean constantemente te hace sentir una presión y descuidas tu vida por la de los demás. En lo personal considero que es de suma importancia encontrar ese balance de ayudar siempre que se pueda a los demás y el sentirnos bien con nosotros mismos.

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  34. Pienso personalmente que en la vida siempre debe de existir un balance en todo, y la generosidad no es la excepción, cuando hacemos algo muy seguido tendemos a darlo por sentado y ya no brindarle el valor que se merece, por eso, debemos ser generosos y ayudar al prójimo solo cuando lo sintamos en realidad y sin esperar nada a cambio, pero, sin que se llegue a hacer costumbre para que se pueda seguir disfrutando siempre como si fuera la primera vez que se hiciera. Gracias por compartir sus palabras con nosotros, Miss!

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  35. Muy importante recalcar que ante todo siempre tiene que existir un punto medio en nuestra vida, no importa que estemos haciendo, siempre tenemos que realizar las cosas con mesura y conscientes del porque la estamos haciendo. Podría suceder que realizar acciones que incrementan de manera exponencial nuestra felicidad como es la gratitud terminen siendo acciones que provoquen que incrementen sentimientos como el odio y la fatiga en nuestra vida.
    Es importante que cuando nos encontremos en estas situaciones de voluntariado o de ayudar constante, primer nos estudiemos a nosotros para darnos cuenta de que estamos bien con nosotros mismos, ya que creo que es imposible ayudar a alguien si nosotros primero necesitamos ayuda. Como una acción ocasional puede servir perfectamente para una persona que se encuentre mal con su vida, pues esto la ayudara a sentirse mejor, pero si una persona que se siente mal empieza a realizar estas actividades de generosidad y que encima se le conviertan en obligación, estaremos provocando que una posible solución agrave mas el problema.
    Pensamiento balanceado ante todo, conscientes sobre si las cosas que hacemos el día de hoy nos ayudan a convertirnos en las personas que queremos ser el día de mañana y dar siempre que queramos y podamos. Siempre tengamos presentes que con una acción de gratitud podemos impactar de manera significativa la vida de alguien mas.

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  36. Coincido y me gusta leer que la autentica generosidad es aquella que se hace de forma desinteresada. Alguna vez un sacerdote me dijo que la mejor persona a la que podemos ayudar es a aquella que sabemos que no puede hacer nada por nosotros, así no tendremos esa espera de ver cuando nos regresará el favor.

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  37. La generosidad no se puede obligar, se tiene que dar naturalmente si no no seria generosidad sería otra cosa diferente. La generosidad se debe disfrutar, se debe sentir esa sensación bonita en nuestro corazón y que te obliguen a hacer un momento especial a diario puede llegar a menospreciar el momento. Ahora es muy diferente si nosotros queremos hacer algo por voluntad todos los días, ahí significa que esta practicando la generosidad. Admiro a la gente que deja al ultimo sus necesidades por las de otras personas, porque no cualquiera hace ese tipo de cosas, se debe tener una mente clara y un corazón claro.

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  38. Estoy muy de acuerdo con este post y me encantan los ejemplos que se proporcionan, ya que la generosidad ya no se considera un acto de bondad al momento de ser obligatoria y considerarse una carga, ya que siempre tiene que existir un balance entre los actos. Al momento de dejar de sentir una felicidad plena al dar por los demás ya no es un acto de generosidad porque dejamos de lado nuestro propio bienestar y felicidad, estos crean una conexión para tener un estado de ánimo positivo en nuestras vidas pero tenemos que aprender a tener un control en base a como nos sentimos al respecto con nosotros mismo.
    Dar con felicidad plena y teniendo en cuenta nuestro bienestar personal.

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  39. Este articulo esta totalmente en lo cierto, el realizar actos de generosidad no solo te conecta más con las personas sino que te hace sentir mejor. Dar sin esperar nada a cambio es algo que nosotros como seres humanos deberíamos de practicar siempre intentando formar cadenas y ayudar a los demás en todas las formas que podamos, no solo con dinero sino también dedicando un poco de tiempo o esfuerzo a alguien.

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  40. Dentro de mi círculo de personas cercanas tengo varias personas como amigos y familia que tienen este impulso de ser muy generosos y he visto como en varias ocasiones han llegado a descuidar su bienestar personal. Es por eso que me parece bastante útil este tipo de información para poder ayudarlos a encontrar el balance y la moderación de sus actos de generosidad. Al mismo tiempo mantener en mente esta misma práctica para mi, para así no caer en el mismo problema.

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  41. Me parece interesante la parte de que excedernos ayudando puede resultar ser contraproducente para nuestro bienestar y es por eso que considero importante saber identificar si estamos siendo generosos o estamos sobre ayudando

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  42. Creo firmemente que la generosidad y la felicidad van de la mano, aunque muchas veces ayudamos de más. Considero importante encontrar un balance para conseguir la paz interior.

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