La felicidad es rentable para las empresas

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¿Cómo es que la felicidad, un concepto tan “soft”, ha logrado meterse al duro mundo corporativo?

La felicidad en el trabajo es un tema que ha venido posicionándose en la agenda de las organizaciones en los últimos años. Varios factores explican la incursión de la felicidad al mundo laboral. Algunos tienen que ver con cambios de paradigmas y otros con la disponibilidad de información nueva que invita a la reflexión.

Han comenzado a quebrarse dos creencias de raíces profundas que por años han fijado nuestro concepto con respecto al trabajo…

La primera tiene que ver con un cambio de enfoque. En la publicación pasada hablamos sobre esta actitud –con frecuencia hostil- que tenemos con respecto al trabajo. Tendemos a verlo como una obligación con la que tenemos que cumplir. El trabajo no es algo que se disfruta, sino algo que se tolera.

La segunda creencia está relacionada con las emociones. Quizá te suene conocida la frase: “los problemas de trabajo se quedan en el trabajo y los problemas de la casa se quedan en casa”. No está permitido hablar de emociones en el trabajo, los sentimientos ahí no tienen lugar.

Con respecto a la primera, investigaciones en todo el mundo señalan que la satisfacción en el trabajo es clave para nuestro bienestar por dos razones: identidad y tiempo. Nuestro trabajo en gran parte nos define. Es parte de lo que somos. Por otro lado, en la oficina o en el lugar de trabajo es donde pasamos la mayor parte del tiempo. Las nuevas generaciones comienzan a buscar en el trabajo algo más que un medio para ganarse la vida y esperan encontrar en este ámbito una oportunidad para desarrollarse, trascender y obtener satisfacción.

La segunda sostiene que la vida personal no debe mezclarse con la profesional y las personas debemos ser capaces de separar ambos universos. La cosa es que los problemas del trabajo y los de la casa tienen algo en común: la persona que los carga. Cada uno de nosotros viajamos con nuestros pensamientos y emociones a todos lados. Y no sé qué tan bueno seas tú para separar tus mundos, pero yo… no puedo. No he logrado construir un muro lo suficientemente alto o impenetrable para evitar que los dos se me revuelvan. No puedo, por ejemplo, dejar de sentirme preocupada en el salón de clases cuando alguna de mis hijas está enferma en casa. Me parece que esto finalmente está cambiando. Estamos comenzando a convivir con esta idea de emociones y sentimientos que atraviesan barreras gracias al conocimiento generado en el área de Psicología Positiva.

¿Qué más? Desde mi punto de vista tres razones explican que las empresas estén volteando a ver a la felicidad como una estrategia alternativa de liderazgo.

La razón uno tiene que ver con las ventajas de la felicidad en el trabajo. Las personas felices generalmente son mejores empleados. Llegan más temprano, faltan menos –tienen mejor salud-, trabajan mejor en equipo, son mejores líderes, atienden bien a los clientes, son más leales a la empresa, se accidentan menos, son más creativos e innovadores, venden más y son menos propensos a sentirse desgastados o a experimentar “burn-out”. Estas características son buenas noticias para las empresas pues afectan positivamente las utilidades: aumentos en los ingresos –mejor servicio al cliente, mayores niveles de ventas, más productividad e innovación- y reducciones en costos -gastos asociados a temas de salud, ausentismo laboral, accidentes, rotación-. Las empresas se benefician cuando sus empleados son más felices dentro y fuera de la oficina pues los recursos personales que ponen a disposición de la empresa son de mejor calidad. El bienestar es un bueno para los negocios. En otras palabras: empleados felices hacen empresas más rentables. La felicidad tiene un impacto positivo el ultimo reglón o “bottom line” de las organizaciones.

La razón dos tiene que ver los malos resultados del modelo de liderazgo basado solamente en mejorar el nivel de compromiso –“engagement”– de los empleados para impulsar la calidad en el desempeño de sus funciones. Existe un vínculo entre el nivel de involucramiento de los empleados con su trabajo/organización y los resultados de la empresa. Por esta razón, las organizaciones invierten una gran cantidad de recursos para mejorar este indicador de “engagement”. ¿Qué tal ha funcionado este modelo? De acuerdo con el último reporte de la Encuesta Global de Compromiso de los Empleados realizada por Gallup alrededor del 80% de los empleados en el mundo NO está comprometido con su trabajo. Según datos de este estudio, solamente el 13% está comprometido –colaboradores que dan la milla extra, están interesados en lo que hacen y contribuyen positivamente en su trabajo-. ¿Qué distingue a los empleados comprometidos de los no comprometidos? Los primeros son personas más felices. Estos resultados sugieren que el modelo actual está incompleto. Antes de pensar en aumentar el “engagement” de los colaboradores es necesario acercarles herramientas para mejorar su bienestar personal. Liderar primero para la felicidad, luego compromiso y desempeño. Las personas que se sienten bien funcionan mejor. Es simple.

Finalmente, las nuevas generaciones nos están haciendo saber que el modelo tradicional de liderazgo parece estar alcanzado su fecha de caducidad. Los jóvenes no están dispuestos a dedicar sus vidas únicamente a trabajar para vivir. Las empresas tienen que renovar sus estilos de liderazgo y poner en el centro a la persona para atraer nuevos talentos. La semana pasada tuve la oportunidad participar en ExpoGestão, un congreso de negocios en Brasil. Compartí el foro con João Paulo Pacifico, un joven emprendedor fundador de Grupo Gaia, que ha hecho de la felicidad parte integral de su modelo de negocios. Tienen en su empresa una cultura de trabajo basada en felicidad y aplican varias de las herramientas de la psicología positiva. En su presentación João Paulo comentó que en meses pasados recibieron más de 10,000 solicitudes de empleo para una sola vacante. Me parece que esta razón de 10,000 a 1 tiene un mensaje poderoso. Las nuevas generaciones están buscando algo más en los lugares de trabajo.

La felicidad ha venido ganando terrero en el mundo empresarial y esto me emociona. Una combinación donde la gente encuentre en el trabajo una fuente de satisfacción ofreciendo sus recursos personales de mejor calidad y las empresas mejoren sus indicadores de desempeño es, sin duda, una combinación ganadora.

 

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